La confesión en la capilla
La primera vez que quise vengarme fue entre dos pequeños ataúdes blancos, tan diminutos que casi habría podido cargarlos en mis brazos. La segunda vez, aún sentía la marca de Evelyn en la mejilla. La capilla olía a lirios, cera caliente, madera pulida y ropa empapada por la lluvia. Afuera, la tormenta golpeaba los vitrales … Read more