Cuando un gato tembloroso cambió mi mañana en Leipzig
Aquella mañana en Leipzig hacía un frío de esos que invitan a caminar deprisa, con la cabeza gacha y la vista fija en el suelo. Yo acababa de dejar mi colada detrás de una pequeña tintorería, con un café ya tibio entre las manos, pensando en mis propios asuntos: 52 años, divorciada, cansada y … Read more