Al regresar a casa tras un encuentro secreto y descubrir que su esposa no estaba, Oleg sintió un alivio inmediato al meterse bajo el agua caliente. Sin embargo, la calma perfecta de esa noche estaba a punto de desvanecerse al sonar el teléfono.
Un respiro inesperado tras volver de ver a su amante
Bajo la corriente ardiente de la regadera, Oleg no dejaba de pensar en la increíble suerte que tenía. Su velada con Marina había sido impecable desde el primer instante.
Marina se había esmerado especialmente esa noche:
- Descorchó una botella de buen vino para la ocasión.
- Creó un ambiente íntimo iluminado solo con velas.
- Lució aquel atrevido vestido de escote pronunciado que él una vez calificó como «imposible».
Compartieron cerca de cuatro horas de intimidad. Oleg regresó al departamento satisfecho, sereno y ligeramente adormecido por los efectos del vino tinto.
El silencio absoluto de un hogar desierto
El mayor golpe de fortuna fue no toparse con Nina. Al cruzar el umbral, la casa estaba completamente vacía: no había zapatos en el recibidor, faltaba el habitual rastro de su perfume y la televisión del dormitorio permanecía apagada.
El silencio absoluto del hogar lo recibió como la mejor de las recompensas tras una larga jornada.
Con los ojos cerrados y el rostro expuesto al vapor, Oleg decidió desconectar su mente por completo. Se negó a preocuparse por la excusa que tendría que inventar para justificar su retraso.
Dilemas pendientes y una interrupción repentina
Tampoco quería recordar la extraña mirada con la que Nina lo había observado días atrás: fija, prolongada, cargada de sospechas mudas. Del mismo modo, prefirió apartar de su cabeza la presión creciente de Marina, quien últimamente insistía en preguntar hacia dónde se dirigía la relación, mirándolo con una expectativa que siempre lo obligaba a fingir compromisos urgentes.
En ese instante, solo existía el calor del agua y la dicha de no tener a nadie esperándolo. Pero de pronto, en medio de esa paz absoluta, un repentino timbre telefónico interrumpió el silencio.